
Una de las sagas de combate más conocidas del sector regresaba en 1997 con el que sería su última entrega disponible como tal en los salones arcade. En esta entrega se planteaba un desarrollo jugable heredado directamente de las dos dimensiones presentes en la franquicia hasta el momento, pero con entornos y personajes ya creados en tres dimensiones.
Este salto a las tres dimensiones supuso más de un quebradero de cabeza para Midway, responsables de su desarrollo, que habían ideado un sistema propio para poder ejecutar este planteamiento, llegando a contar, en su versión arcade, con varias revisiones que además incorporaban nuevos luchadores y elementos clásicos de la franquicia como los fatality, que ahora se encontraban por pares para cada luchador, entre los que destacaban Goro, Scorpio o Raiden, todos ellos ya conocidos de anteriores entregas a los que se sumaban nuevas incorporaciones como Tanya, Reiko o Kai, cada uno con sus propios fatalitys.